Diagnóstico
Albelda vive una etapa de crecimiento que abre oportunidades, pero también empieza a mostrar tensiones claras. La llegada de nuevos vecinos refuerza la vida del municipio, pero obliga a adaptar infraestructuras, servicios públicos, movilidad y equipamientos a una demanda mayor. La propia realidad local ya apunta a que algunos recursos empiezan a quedarse pequeños ante el aumento de población.
El riesgo de Albelda no es desaparecer, sino crecer mal: convertirse en un territorio dependiente de Logroño sin reforzar suficientemente sus servicios propios, su comercio, su vida comunitaria y su identidad local.






