Diagnóstico
Cenicero mantiene estabilidad, pero vive una situación de cierto estancamiento. Su economía depende en gran medida del vino, lo que le da identidad y empleo, pero también limita su diversificación. El riesgo no es tanto la pérdida rápida de población como lo es la falta de nuevas oportunidades, especialmente para jóvenes.
La vida diaria se sostiene, pero aparecen señales claras: necesidad de renovar el tejido económico, mejorar servicios, atraer actividad complementaria y evitar que el municipio quede encasillado en un único sector. La conexión con Logroño ayuda, pero no sustituye la necesidad de generar oportunidades propias.






