Diagnóstico
Navarrete mantiene una base sólida, pero vive una tensión clara entre su identidad propia y la dependencia creciente de Logroño. Parte de su población trabaja o se mueve a diario hacia la capital, lo que condiciona su autonomía real y su desarrollo a medio plazo.
Su economía local, ligada en parte a la cerámica y a pequeños negocios, resiste, pero necesita adaptación y renovación. Además, la movilidad y la conexión diaria son elementos centrales en la vida del municipio. El riesgo no es la pérdida brusca de población, sino que Navarrete quede reducido a un espacio residencial sin suficiente actividad propia.






