Diagnóstico
El principal problema de La Rioja no es definirse, sino sostenerse de forma equilibrada. La comunidad crece y mantiene capacidad económica, pero envejece, registra saldo vegetativo negativo y concentra cada vez más población en el entorno metropolitano de Logroño. Mientras tanto, muchos municipios pequeños pierden masa crítica para sostener servicios, relevo y actividad propia.
A eso se suma una economía con fortalezas reales, pero todavía muy apoyada en sectores que necesitan más innovación, más valor añadido y más oportunidades para jóvenes, autónomos y pymes. El riesgo no es solo perder población en algunos puntos, sino ensanchar la brecha interna y hacer que una parte de La Rioja dependa cada vez más de la otra.








