Diagnóstico
La Comarca de Alfaro mantiene actividad, población y centralidad, pero no puede conformarse con resistir. Tiene una base agraria sólida, una cabecera reconocible y un entorno productivo que sigue funcionando, pero necesita transformar mejor esa posición en futuro estable. Su economía continúa muy apoyada en la agricultura y en la agroindustria asociada, mientras el territorio depende mucho del corredor del Ebro y de relaciones exteriores con Navarra y Aragón. Además, aparece una sensación de periferia dentro de La Rioja: estar bien situado hacia fuera no siempre significa estar bien atendido desde dentro. El reto real aquí no es evitar el vacío, sino evitar el estancamiento y convertir su posición estratégica en más servicios, más innovación y más autonomía comarcal.


