Diagnóstico
Camero Viejo no está vacío, pero vive en un equilibrio muy delicado. La mancomunidad suma solo 625 habitantes y el 36% tiene más de 65 años, lo que da una idea clara del envejecimiento y de la poca masa crítica con la que se sostienen los pueblos. A eso se añaden una dependencia muy fuerte del coche, problemas históricos de accesibilidad en la LR-250 y carencias de servicios cotidianos tan básicas como el acceso estable a efectivo, que en 2026 todavía exigían la instalación de cajeros en Soto y Jalón. Aquí la fragilidad no es solo perder vecinos: es perder autonomía para vivir el día a día sin salir constantemente fuera.



