Diagnóstico
Villaverde de Rioja vive una situación de fragilidad clara. Su población es muy reducida, los servicios son limitados y buena parte de la vida cotidiana depende de desplazarse hacia Nájera, Baños de Río Tobía, Badarán o Logroño. Mantiene consultorio, asistencia social, transporte bajo demanda y algunos servicios de temporada, pero cualquier pérdida pesa mucho en un pueblo de esta escala.
El problema principal no es solo perder habitantes, sino perder funcionalidad diaria: menos relevo, menos actividad permanente, más dependencia del coche y más dificultad para que vivir allí todo el año siga siendo una opción real.





