Diagnóstico
La Comarca de Nájera sigue teniendo una cabecera que funciona de verdad, y eso marca una diferencia importante frente a otros territorios. El problema es que esa fortaleza no siempre se traduce en equilibrio interno. Nájera concentra servicios sanitarios, centros educativos, patrimonio, comercio y parte de la actividad económica comarcal, pero muchos pueblos del entorno tienen poca masa crítica y dependen cada vez más del coche y de la cabecera para sostener su día a día.
A eso se suma otra presión clara: la comarca necesita que Nájera no pierda peso comercial e industrial, especialmente en sectores que forman parte de su identidad, como el mueble, y que esa centralidad siga siendo útil también para los municipios pequeños. La tensión real aquí es esa: una cabecera viva en una comarca que necesita seguir cosiéndose por dentro.






