Diagnóstico
La Comarca de Haro sigue teniendo una cabecera fuerte, y eso la distingue de otros territorios. El problema es que buena parte del equilibrio comarcal depende de que Haro mantenga su capacidad de arrastre. La ciudad sostiene servicios sanitarios, centros educativos y actividad comercial, mientras muchos municipios del entorno funcionan con tamaños muy pequeños y con creciente dependencia de la cabecera para resolver lo cotidiano. A eso se suma una segunda tensión: el vino da proyección, identidad y economía, pero también puede estrechar demasiado la lectura del territorio si todo gira alrededor de esa imagen y se descuida la vida diaria, el comercio, la movilidad o el relevo generacional en el conjunto de la comarca.







