Diagnóstico
Muro de Aguas vive una situación de fragilidad muy clara. Su población es muy reducida, los servicios son limitados y buena parte de la vida cotidiana depende de Arnedo, Calahorra o Logroño. El consultorio y el botiquín funcionan una hora semanal, y el transporte público es escaso, con servicio reducido hacia Arnedo y sin una conexión ordinaria que permita una autonomía real.
El problema no es solo perder habitantes, sino perder funcionalidad: menos relevo, menos actividad diaria, más dependencia del coche y más dificultad para que vivir allí todo el año sea una opción posible.


