Diagnóstico
La principal cuestión en esta comarca no es si tiene o no cabecera, sino si esa cabecera puede seguir sosteniendo de verdad al conjunto del territorio. Santo Domingo mantiene centralidad, servicios y peso simbólico, pero gran parte de los pueblos de alrededor se mueven en escalas muy pequeñas, con envejecimiento, menos actividad propia y mucha dependencia del coche. Eso hace que la comarca funcione, sí, pero de forma cada vez más frágil si se debilitan el comercio, la vida diaria y los servicios de la ciudad.
La amenaza real no es solo perder habitantes en los pueblos, sino que el conjunto acabe dependiendo demasiado de fuera para cuestiones que antes resolvía dentro.





